Esquí de fondo 2018. La Cuniacha, El Pueyo, Jaca y Balneario de Panticosa

Todos los años esperamos ilusionados la llegada de estas fechas, pues, aunque el frío y el mal tiempo pueden ser poco apetecibles, siempre lo pasamos muy bien, nos reímos mucho y disfrutamos de lo lindo. Cada año hay caras nuevas entre los chavales, como en esta ocasión con Alba y David, o quienes tras una larga experiencia apuran los últimos cartuchos… y reclaman otro turno más el año que viene, ¿verdad Eduardo?

Cada año intentamos que, junto a la práctica deportiva del Esquí de fondo, haya otras experiencias igualmente enriquecedoras de Naturaleza y Convivencia. Y así, con una previsión de tiempo muy poco halagüeña, nos fuimos a La Cuniacha.

En este Parque faunístico los animales viven cuidados y mimados en régimen de semi-libertad. Están acostumbrados a la presencia humana y no nos rehúyen. Además, al encontrarnos todo el recorrido nevado, sus siluetas destacan sobre los fondos ocres y verdes, y es más fácil distinguirlos e incluso escucharlos. Y hay que decir que, al tratarse de un día invernal, el único grupo de visitantes fue el nuestro. Vaya, un lujo

Con nuestro cuaderno de campo donde llevamos las fichas de los animales, la bolsa con las miniaturas y nuestros bastones direccionales para senderismo, nos dispusimos a desafiar la previsión de lluvia y las rampas nevadas. Entre resbalones llegamos al espacio del jabalí, de los ciervos, los renos, gamos, alces y muflones. Un reno más refitolero que nosotros se dejó, más o menos, “acariciar”. El lince, bueno, los muchos linces que tienen allí, se acercaron hasta apenas unos metros de nosotros jugueteando como cachorros y también movidos por su propia curiosidad.

Cuando íbamos a mitad de recorrido nos salvó la campana. Una carpa habilitada como refugio nos sirvió de protección contra la lluvia que por fin se desató sobre nuestras cabezas. Aprovechamos para comer y descansar con la compañía de unos bisontes, y en una indecisión de las nubes continuamos hasta los osos dormilones, los caballos trotones, el zorro bostezador y los inquietantes lobos. Un recorrido adornado por anécdotas y resbalones donde ni nos acordamos de que hacía frío.

Pero al día siguiente, sábado, el tiempo no nos dio tregua. Primero nos cerraron la carretera de acceso al Balneario de Panticosa por precaución frente al peligro de avalanchas. Después nos dimos la paliza de cambiar de valle y llegar hasta el Somport para ver llover y llover, y llover y más llover. Así que tiramos de Plan B, ese que está en la mochila de los recursos y del que hay que hacer uso de vez en cuando.

Con la nueva hoja de ruta regresamos hasta Sabiñánigo y visitamos el Museo del Serrablo, Ángel Orensanz, en casa Batanero, una joya para conocer usos y costumbres de no hace tanto tiempo, y donde nos trataron de maravilla. Pocas cosas dejamos por toquiñear.

Y se hacía la hora de comer antes de echar unas partidas en la bolera de Jaca. Así que, tras dar buena cuenta de unas pizzas y algún bocadillo, nos dedicamos a afinar nuestra puntería con unos bolos que pesaban algo más de lo que nos hubiera gustado. Pero qué bien lo pasamos y qué risas echamos.

Tras la cena, y hay que decir que la cocina del Albergue Quinta Vista Alegre del Pueyo de Jaca ha mejorado muchísimo respecto de otros años, Shobha y Eduardo se marcaron un baile como dios manda, Alba y Luis siguieron sus pasos y Alex junto a Jara nos dieron unas lecciones de papiroflexia para fabricar nuestros propios barcos y avioncitos de papel. Esta iniciativa nos gustó mucho y la tendremos en cuenta para próximas actividades.

El domingo no lo íbamos a dejar pasar sin esquiar, que para eso habíamos subido hasta el Pirineo. Nos conjuramos con todo y subimos al Balneario. Allí sorteamos como pudimos los últimos metros de carretera y tras varios suspiros, aparcamos. Pirri, nuestro monitor de Esquí de Pirinea Nordic desde hace años, se presentó con todo su buen hacer y nos pusimos a seguir sus lecciones. Y ocurre lo mismo, que te pones a la faena y no te das cuenta de que nieva, hace algo de viento y de que la temperatura es baja. Saltas, giras y deslizas, incluso algún que otro culetazo y tienes hasta calor.

Es realmente divertido y gratificante, y aunque no sea fácil y haya que asimilar algún que otro trago, te llevas una sensación importante por haber superado unas cuantas trabas, la mayoría fruto de la imaginación de cada uno, y es que los fantasmas están para espantarlos.

Gracias una vez más a toda la tropilla de participantes por eso, por tener ganas y por poner tanto de su parte.

Para completar esta crónica, os dejamos aquí el enlace al blog de Ojos Pirenaicos que escribe David, donde cuenta su experiencia y la acompaña de un estupendo álbum fotográfico.

Alba, Jara, Larisa, Shobha, Alex, David, Eduardo, el otro David, Alicia y Luis

Servicios Sociales ONCE Aragón & Ojos Pirenaicos

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Autonomía personal, Deportes, Educación, Experiencias personales y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Esquí de fondo 2018. La Cuniacha, El Pueyo, Jaca y Balneario de Panticosa

  1. rai dijo:

    Bravo, por la actividad y por hacernos sentir ganas de acompañaros y de ir, besicos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.