Aula de Naturaleza, los Mallos de Riglos

De rocas y árboles.

Primavera, nueva salida para contactar con la naturaleza, aprender cosas sobre ella y convivir con los compañeros de otros lugares de Aragón.

Tras varios cambios de fecha para intentar que pudiéramos acudir todos los del grupo y, además contando con Esther que viene desde Fraga, por fin encontramos la del domingo 15 de mayo como la más apropiada. Además, el tiempo meteorológico se vaticinaba mucho más primaveral que el que tuvimos durante la visita a los Galachos de Juslibol.

Todo parecía estar a favor pero, ya la víspera, Jairo confirma que será baja, y el mismo domingo Mateo O. nos dice que también se encuentra indispuesto. Dos bajas sensibles que merman el grupo, pero seguimos con los ánimos en alto para disfrutar de una buena jornada.

Con puntualidad británica nos reunimos en la Delegación para subir a la furgoneta. Allí nos juntamos Mateo R. que viene desde Sarrión (Teruel), Fátima y Daniel de Zaragoza, y Luis y Manolo como responsables de la actividad.

Realizamos el viaje hasta Huesca. Durante el trayecto vamos hablando de muchas cosas pero también de las características del paisaje que estamos recorriendo, y nombrando alguno de los pueblos que jalonan el camino para llegar, sin perder la puntualidad, al Eroski de Huesca donde esperan la fragatina Esther y el montañés Eduardo. Hemos ido muchas veces por esa carretera pero aún no sabíamos si se trata de un terreno llano, montañoso, seco o verde. Por fin salimos de dudas.

Una vez reunidos todos emprendemos camino a Riglos, destino de esta actividad. Allí nos aguarda David, nuestro guía de Ojos Pirenaicos en tantas actividades anteriores, y conocedor de todo lo que hoy vamos a aprender.

Tras los saludos, toca un tentempié que tenemos que preparar entre todos a base de untar tostadas de queso o paté. Tarea algo complicada para algunos, pero finalmente resuelta y también degustada con ganas.

Repuestas las fuerzas, visitamos una estupenda maqueta de los Mallos. Nos servimos del cuaderno de campo, unos apuntes delicadamente preparados y encuadernados, que nos sirven como apoyo y guía de las explicaciones.

Clasificación Rocas; Riglos Panorámica; Plano Aragón; Siluetas Aves

Primero nos centramos en un mapa de nuestra Comunidad, porque es necesario saber dónde nos encontramos dentro de Aragón y también en relación con la ubicación de nuestros lugares de residencia, así como de otras localidades también importantes. Después, nos fijamos en un alzado del perfil de los Mallos para hacernos una idea de su disposición. Y finalmente, accedimos a la maqueta, la mejor manera de conocer la enorme magnitud de estos colosos formados por rocas sedimentarias que en su día estuvieron en el fondo del mar como simples cantos rodados. Nuestra exploración sirvió además para limpiarla de polvo y telarañas, pues normalmente se encuentra protegida de las inclemencias y de las manos de los curiosos tras una cristalera acumulando otro tipo de sedimentos. En esta ocasión los responsables tuvieron la deferencia de permitirnos el acceso para poder manipularla. Desde aquí les agradecemos el gesto.

Repasamos la génesis y los diferentes tipos de roca: Igneas, metamórficas y sedimentarias, así como sus diferentes subtipos. Estos Mallos están formados por rocas sedimentarias, conglomerados dentríticos exactamente. Hecho el repaso, aprovechamos que tenemos delante la maqueta para continuar tocandola hasta desgastarla. Es bueno tener una imagen de por dónde vamos a movernos, así nos hacemos una idea mucho más clara de este lugar.

Con esa idea en la mente, iniciamos el paseo hasta los Mallos, esas moles verticales que llegan a alcanzar hasta 300 metros de altura.

Por el camino nos vamos cruzando con un montón de gente escalando y entrenando que emplean unos materiales que llaman nuestra atención y que luego David, expertamente, nos enseñará y permitirá utilizar en una simulación asequible.

Llegamos al pie del más imponente de los Mallos, el Pisón (300 metros), de el que sale como apéndice una aguja llamada “El Puro” (180 metros). A nuestra izquierda el esbelto Mallo Firé (275 metros). En Riglos cada uno de los Mallos tiene un nombre, Mallo Cuchillo, Mallo del Agua, Mallo Visera, Mallos pequeños…

Tocamos las paredes y vemos su forma y composición. Y aprendemos cómo se formaron. David realizó con nosotros un sencillo experimento acerca de la sedimentación y posterior erosión, y simulamos la formación de este terreno fingiendo ser el primitivo río que modeló estos paisajes.

Después visitamos el “Circo de verano”, la parte de atrás del Mallo Pisón, y realizamos la comprobación de su sonoridad. Y como sin dar tregua el tiempo pasa rápido, llegó la hora de preparar la comida.

Paseo corrido por el pueblo y llegamos al merendero.

Ardua tarea nos esperaba. Hay que preparar los bocadillos, cortar queso y embutido, hacer una tortilla en pequeños hornillos no sin antes batir los huevos y conocer los elementos de trabajo. Al final la comida resulta entretenida, formativa y reparadora. El arte de batir huevos es algo a repetir más a menudo Y no digamos de la manipulación del fuego, que algún que otro sofoco nos procuró.

Con fuerzas renovadas y con cierta gana de sestear, tenemos que levantarnos para emprender camino hacia el Centro de Interpretación ARCAZ, que es un lugar donde de forma amena y entretenida, con múltiples recursos didácticos, se aprecian las características de la geología, flora y fauna de la zona.

De nuevo David saca sus conocimientos y materiales, y nos explica con detenimiento cómo son las aves rapaces y las carroñeras de la zona. Tocamos las siluetas y las comparamos con el tamaño de las personas.

Curiosa cadena la que realizan estas aves para aprovechar los restos de animales muertos. Primero los cuervos se encargan sobre todo de las partes blandas y que con su presencia alertan a los alimoches de que allí hay festín. Los alimoches toman su parte y con su presencia invitan a bajar a los buitres leonados que llegan a despojos algo más duros. Y cuando se trata de aprovechar los huesos, se acercan los quebrantahuesos para dar buena cuenta de ellos.

Conocemos cómo vuelan, planeando, aprovechando las corrientes de aire caliente de las laderas. También hablamos acerca de lo que comen y de cómo lo hacen y de porqué su fisiología se adapta a su dieta. Hablamos de sus parecidos y de sus diferencias. Pero ya toca emprender el camino de vuelta. Antes de salir nos hacemos una foto de “familia” para la posteridad.

Con la misma puntualidad con la que llegamos emprendemos el regreso y vamos dejando a los miembros de la expedición en los lugares donde habían sido recogidos.

En definitiva, un día en la naturaleza disfrutando de la compañía, aprendiendo a valorar los recursos que nos ofrece para aprender, y conociendo de primera mano contenidos que se estudian en clase, que por fin se pueden “tocar”.

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Una respuesta a Aula de Naturaleza, los Mallos de Riglos

  1. MARISA YZUEL dijo:

    Chicos sentir el sonido de los Mallos y apreciar su textura , una experiencia única. Felicidades!!!!

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